La gastronomía de Mallorca, basada en un dieta mediterránea con grandes influencias del campo, cuenta con un amplio recetario de repostería. No en vano, las colas de facturación del aeropuerto tienen una gran protagonista: la ensaimada (o ensaïmada, en mallorquín). Mallorca es la ensaimada y la ensaimada es Mallorca, tanto para quienes la visitan (es ligera y se mantiene en buen estado por unos días) como para los insulares (no hay comida familiar que se tercie que no acabe con una degustación de este dulce).

Entre sus ingredientes principales se encuentra la tradicional harina de fuerza y la manteca de cerdo; precisamente de esta última palabra toma su nombre, pues en árabe es saïm (una cultura con presencia en la historia de Mallorca). Esta masa azucarada, fermentada y horneada es tan sabrosa “lisa” (sin relleno) como con crema pastelera o chocolate, las más tradiciones, especialmente cuando está recién hecha.

Sin embargo, cuando visitas Valldemossa (uno de los pueblos con más encanto de España, según diversos rankings), no puedes irte sin mojar una coca de patata en un tazón de chocolate caliente. Este plan, tan apetecible en las temporadas de frío, se cuela a lo largo de todo el calendario de este pueblo de la Serra de la Tramuntana, a cualquier hora del día.

Se trata de panecillo dulce, esponjoso y ligero que, efectivamente, se prepara con puré de patata. Una vez horneado se espolvorea con azúcar, se deja reposar unos minutos y se disfruta.

¿Cuarto o gató de almendra?

El puesto de “bizcocho mallorquín” se lo disputan dos recetas: el gató y el cuarto. El primero va necesariamente acompañado de un rico helado de almendra, pues la almendra es la estrella de esta esponjosa “coca” mallorquina con un ligero toque a canela. También se sirve espolvoreado con azúcar glasé.

El otro es un bizcocho tan esponjoso como suave y dulce, pues su base es el azúcar en polvo y las claras de huevo montadas. ¿Sabéis cuál es su secreto? Dicen que, una vez horneados, hay que tirarlos al suelo con un golpe seco, un “susto”. Hay pocos placeres en la repostería balear más deliciosos que mojar un ligero cuarto en chocolate caliente o que comerlo con un helado de almendra, si es que en Mallorca nos encanta este fruto seco, un tesoro del campo local.

Otros platos dulces típicos son los buñuelos de viento, fritos y con un agujero en el centro, tradicionales en la celebración de las Vírgenes; los rosaris ensucrats, una ristra de dulces típicos que los padrinos regalan a sus ahijados en Pascua; los panellets, la especialidad favorita en la festividad de Todos los Santos, y los rubiols, una especie de empanada dulce tradicional durante la Semana Santa, que suele prepararse en familia y rellenarse con cabello de ágel, mermelada de albaricoque, chocolate o requesón dulce.

¿Los habéis probado todos? ¿Cuál es vuestro favorito? Si nos visitáis, dejaos endulzar por Mallorca y no dejéis de consultarnos dónde adquirir los mejores.

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