Os traemos una nueva propuesta para estos días de otoño como parte de nuestros #MimosVillaMiel: un recorrido por la zona occidental de la isla de Mallorca. No tiene dificultad y es válido para todos los públicos, pero os sugerimos la utilización de un medio de transporte propio.

Empezamos dirigiéndonos a uno de los pueblos más famosos de Mallorca: Valldemossa. Se trata de un lugar con encanto propio situado en un valle de la mismísima Serra de Tramuntana (o Sierra de Tramontana), declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011.

Las calles de piedra estrechas y empinadas de esta localidad del noroeste insular son uno de sus mayores encantos, junto a las vistas del valle que podemos disfrutar desde un mirador. Además, es un municipio inminentemente cultural, pues en la Cartuja de Valldemossa se alojó hace muchos años (1838) el compositor Chopin, entre otros intelectuales de la época, así como célebres escritores de la talla de Rubén Darío y Jorge Luis Borges.

Junto a esta antigua residencia real del siglo XV, también nos entretendremos en un pequeño laberinto, aunque la mayor particularidad de este pueblo reside en degustar una esponjosa coca de patata mojada en un espeso chocolate caliente. Elegid el rincón que más os guste y sentaos en una terraza a cumplir con la tradición, ya que no os faltarán mantas y estufas exteriores en los días más fríos.

foradada

Continuando por la misma carretera de Valldemossa, llegamos a Na Foradada, un solicitado mirador donde contemplar un paisaje inspirador que quita el aliento. Desde este balcón al Mediterráneo visualizamos un curioso agujero (forat, en catalán) en la famosa roca que da nombre a este paraje natural.

Ubicada en la Finca de Son Marroig, Na Foradada cuenta con un restaurante panorámico muy recomendable, además de un chiringuito desde el cual ver la puesta de sol, uno de los mejores momentos del día para visitar este enclave.

Siguiendo nuestro recorrido por el litoral mallorquín, os podemos decir que toda esta zona que une Valldemossa con Deià cuenta con otros muchos miradores menos concurridos pero con vistas que nada tienen que envidiarle, sobre todo en la zona de Llucalcari.

De hecho, Deià es la próxima parada. Se trata de uno de los pueblos más bonitos de España, según  numerosos rankings. El verde de la montaña se entremezcla con la piedra de sus calles y el azul del mar, pues este enclave cuenta con un pueblo con encanto propio en la Tramuntana y con una original playa de rocas, además de un torrente que atraviesa la tranquila y acogedora villa.

Nos encontramos ante otra mítica fuente de inspiración, pues en Deià se puede visitar la casa del reconocido escritor Robert Graves, así como su tumba. De hecho, el cementerio del pueblo se ubica en lo más alto de éste, junto a su antigua iglesia. Recomendamos hacer el recorrido por las callejuelas hasta toparnos con unas vistas panorámicas dignas de admirar.

Y si os ha sabido a poco, seguid hasta el Port de Sóller, o regresad hacia atrás para visitar el pequeño pero intenso Port des Canonge.

 

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